El futbolista argentino Andrés D’Alessandro, que recientemente se ha incorporado a las filas del Club Nacional de Football, ha declarado públicamente en una reciente entrevista cuál era el jugador de fútbol al que más admiraba en su infancia.

Para sorpresa de muchos hinchas tanto uruguayos como argentinos, el gran ídolo uruguayo de D’Alessandro no es otro que el histórico futbolista celeste Rubén Paz, quien (al igual que el propio D’Alessandro) supo ser una gloria inolvidable del Sport Club Internacional de Brasil, más popularmente conocido como el Inter de Porto Alegre.

Un documental revelador

Las declaraciones de D’Alessandro al respecto de esta admiración por Rubén Paz se desprenden justamente del documental titulado D’Ale Para Sempre, realizado y publicado por la propia institución del SC Internacional de Porto Alegre. Esta película retrata en detalle el paso de Andrés por el equipo brasileño, así como los grandes hitos que lo hicieron convertirse en una de las figuras más admiradas del club en los últimos años.

Consecuentemente y de forma inevitable, el documental tiene su momento de homenaje al charrúa Rubén Paz, justamente a través de la declaraciones de admiración del actual jugador de Nacional.

“Rubén es mi ídolo de la infancia”

En una de las tomas más icónicas que se recogen en esta película podemos ver a un pequeño Andrés D’Alessandro de apenas nueve años de edad hablando frente a una cámara y siendo entrevistado por su propio padre, dejando para la posteridad el siguiente diálogo:

- Andrés: Me llamo Andrés Nicolás D’Alessandro, juego de 5 y de 3. Voy a estudiar y voy a seguir jugando a la pelota.
- Padre: ¿Y a quién te gusta imitar? ¿Qué espejo tenés?
- Andrés: A Rubén Paz.

La fecha que figura al pie de esa filmación de la infancia de D’Alessandro es del 17 de noviembre de 1990, época en la que Rubén Paz era figura y referencia absoluta en el plantel del equipo argentino de Racing Club de Avellaneda, del cual Andrés D’Alessandro es confeso hincha.

Esto sin dudas explica mucho de su admiración por el uruguayo, aunque también debemos mencionar que la carrera de Rubén Paz en Argentina (tanto en la liga local como en las competencias internacionales en las que participó) le valió en 1988 el reconocimiento como Mejor Jugador de América.

La influencia paterna

Algo que también puede observarse en el documental D’Ale Para Sempre gracias a que el actual futbolista tricolor se encarga de dejarlo bien en claro es la influencia que su padre tuvo en el desarrollo de su impecable carrera futbolística. 

En ese sentido, Andrés señala: “Mi padre vio que yo tenía algo para dar en el fútbol. Que yo podría, de repente, jugar al fútbol”. Estas declaraciones son acompañadas de imágenes filmadas con una cámara casera en las que vemos al niño Andrés D’Alessandro haciendo magia con el balón en partidos de fútbol infantil. Simplemente deslumbrante.

El ídolo de varias generaciones

Pero no solo eso, sino también que fue D’Alessandro padre quien le inculcó a Andrés la admiración por Rubén Paz. Al respecto declara que desde que su padre le empezó a hablar de fútbol y lo llevó a que comenzara a jugar, el uruguayo fue un futbolista al que siempre le mencionaba como ejemplo y modelo a seguir.

Dice Andrés: “Él (su padre) siempre me marcaba: Rubén, Rubén, Rubén, Rubén… Comencé a ver el juego de Rubén Paz, y jugaba MUCHO”. En este punto del documental comienzan a sucederse imágenes del ídolo charrúa deslumbrando con su juego cuando formaba parte del plantel del Inter de Porto Alegre, con esa habilidad que dejaba de boca abierta a estadios enteros.

La anécdota finaliza con Andrés D’Alessandro narrando con orgullo que esta admiración por Rubén Paz trascendió de forma pública al punto de que finalmente pudo conocer a su ídolo celeste, con el cual eventualmente se concretó una amistad. Allí se los ve juntos en imágenes, y también vemos a Andrés mostrando las casacas de Rubén Paz que integran su colección.

De las tantas cosas lindas que el fútbol nos puede dar, los vínculos y este tipo de anécdotas se cuentan sin duda entre las más disfrutables.